#Facebookgate. El escándalo de Facebook desde el punto de vista de uso de los datos

La efectividad de la campaña publicitaria de Trump se basó en varios sets de mensajes personalizados según el conocimiento del público destinatario. No sólo en cuanto a su edad, sexo o geografía, sino sobre todo en cuanto a sus emociones más profundas. Como cualquier profesional del marketing sabe la publicidad efectiva no invoca a la razón, sino a las emociones: exclusividad, ambición y sobre todo en política, el miedo.

Facebook almacena todo tipo de intereses y permite segmentaciones muy precisas sobre datos de especial sensibilidad, como religión, sexo o política. Hoy mismo, dentro de Facebook ads he creado una segmentación, de ejemplo, con 350.000 usuarios varones de más de 18-65 años, en Madrid, interesados en el PP, Siria y el Islam.

Facebook escandalo

 

Por mucho que sorprenda, hasta aquí todo es legal y perfecto. El problema se encontraría en que Facebook habría dejado indebidamente expuestos para este uso más de 50 millones de perfiles, que se habían recolectado por la consultora Cambridge Analytica para fines de investigación y que finalmente fueron vendidos para promociones politicas. El trabajo sobre esta ingente cantidad de usuarios y datos fue el combustible del éxito de la campaña de Trump y ProBrexit. En el siguiente vídeo, Rocio Jiménez, Data Scientist de DataCentric os explica cómo el engranaje de datos funcionó, así como las claves que necesitas conocer si quieres entender este escándalo.